La comunicación bidireccional entre la microbiota y el organismo en desarrollo es cada vez más reconocida como un componente clave de la salud perinatal. Numerosas evidencias muestran que la microbiota, especialmente la microbiota intestinal materna durante el embarazo, y la que coloniza al recién nacido durante el parto y los primeros meses de vida, puede influir en procesos fundamentales del desarrollo, incluido el funcionamiento del sistema inmunitario, el metabolismo y la maduración de distintos órganos, entre ellos el cerebro.
Estudios preclínicos han demostrado que la composición y actividad microbiana durante la vida prenatal y postnatal temprana pueden modificar la expresión génica, las señales inmunológicas y hormonales, así como diversas funciones fisiológicas relevantes para el desarrollo posterior. Aunque gran parte del conocimiento proviene de modelos animales, datos emergentes en humanos sugieren que las primeras interacciones con los microorganismos pueden tener efectos duraderos sobre la salud infantil, el neurodesarrollo y el riesgo de futuras enfermedades.
Comprender cómo la microbiota actúa durante estas ventanas sensibles del desarrollo perinatal , a través de vías inmunes, endocrinas y metabólicas, abre nuevas oportunidades para intervenciones tempranas que promuevan un desarrollo saludable y reduzcan vulnerabilidades a largo plazo."La Fundación Ramón Areces no se hace responsable de las opiniones, comentarios o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades."