Cada dos años, un nuevo informe da la voz de alarma sobre el declive económico secular de Europa. El mensaje es inequívoco: Europa se está empobreciendo; Estados Unidos y China se están enriqueciendo. Para el viejo continente, la cuestión es existencial. Sin crecimiento, el estado del bienestar, las pensiones, la formación permanente y la sanidad universal serán una utopía del pasado.
Para revertir el rumbo, la UE debe llevar a cabo una reorientación radical de sus prioridades: centrarse exclusivamente en la prosperidad, hacer menos pero mejor, adoptar el dinamismo económico y la destrucción creativa, y aplicar un genuino reconocimiento mutuo. Este acto público revelará cómo se puede poner en práctica esa visión mediante seis reformas prácticas clave."La Fundación Ramón Areces no se hace responsable de las opiniones, comentarios o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades."