El cine español es hoy una industria con identidad propia y reconocimiento internacional. Durante el franquismo, la censura limitó la creatividad, pero directores como Luis Buñuel lograron destacar a nivel mundial con obras como Viridiana (1961), Palma de Oro en Cannes. Surgieron figuras clave como Luis García Berlanga y Carlos Saura, quienes lograron sortear las restricciones con un cine crítico y simbólico. En la Transición, cineastas como Víctor Erice con El espíritu de la colmena (1973) y Gonzalo Suárez con Remando al viento (1988) llevaron el cine español hacia un lenguaje más poético y simbólico. En los años 90, el cine se diversifica con propuestas como las de Manuel Gutiérrez Aragón, quien exploró lo mítico y lo rural. En cuanto a los premios Óscar, España ha sido reconocida en varias ocasiones: Volver a empezar (1982) de José Luis Garci fue la primera película española en ganar el galardón a Mejor Película Internacional, seguido por Belle Époque (1992) de Fernando Trueba, Todo sobre mi madre (1999) de Pedro Almodóvar y Mar adentro (2004) de Alejandro Amenábar. Además, Almodóvar ha recibido un Óscar al Mejor Guion Original por Hable con ella (2002), y artistas españoles como Penélope Cruz y Javier Bardem han sido premiados en las categorías interpretativas. También, el cine en español, con la coproducción hispano-argentina de Juan José Campanella, El secreto de sus ojos (2009), se alzó con la estatuilla.
En el siglo XXI, el cine español ha mantenido su prestigio con nuevas voces y narrativas más diversas. Albert Serra ha sido una de las figuras más radicales (Tardes de Soledad (2024) con su cine experimental, premiado en festivales como Locarno y Cannes, mientras que Javier Rebollo ha destacado con películas como La mujer sin piano (2009), ganadora de la Concha de Plata en San Sebastián. El cine dirigido por mujeres ha cobrado un papel crucial con cineastas como Isabel Coixet, ganadora de múltiples Goyas, Carla Simón, quien triunfó en Berlín con Alcarràs (2022) y Mar Coll ganadora de numerosos premios con repercusión internacional Salve María (2024). En este contexto, La infiltrada, desde una valentía social y cultural ha sido un ejemplo del auge de thrillers de espionaje en el cine español reciente, con un enfoque renovador y una gran acogida en festivales internacionales. Este periodo ha estado marcado por la presencia de directoras en festivales de primer nivel, ampliando la diversidad temática y estilística del cine español. Con una combinación de cine de autor, éxitos de taquilla y un creciente reconocimiento internacional, el cine español sigue siendo una referencia en el panorama cinematográfico mundial.
Hoy, podemos preguntarnos en la industria del cine español, en qué lugar política, social intelectual y estéticamente se encuentra nuestro cine en esta época de crisis de la mirada y la representación, a causa de las nuevas tecnologías y de las nuevas formas de ver y consumir cine."La Fundación Ramón Areces no se hace responsable de las opiniones, comentarios o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades."