Decía el escritor británico Julian Barnes que todo el mundo tiene al menos una historia de amor. A los 73 años, Goethe, que ya encarnaba por sí solo la historia entera de Alemania, se enamoró perdidamente de una joven de 17 años a la que pidió en matrimonio. De la negativa de ella surgió La elegía de Marienbad, una de las grandes obras líricas de todos los tiempos. Algunos años antes, en 1806, Hegel dejó embarazada a su criada, de la que tuvo un hijo al que más adelante dio su apellido. De todas las emociones, el amor no es no solo la pasión más loada, sino la que se da bajo la forma de un relato que, como en la comedia romántica o en el drama sentimental, mantiene una estructura narrativa que gravita entre la ternura y el escándalo. Pese a sus muchas diferencias, las historias de amor más icónicas, tanto en oriente como en occidente, siempre se dan bajo el signo de lo prohibido, lo inmoral o lo imposible. En esto las experiencias de algunos grandes pensadores no se diferencian mucho de las de otros seres del pasado o del presente, de la realidad o de la ficción. Ya sea en el amor o en el desamor, en el compromiso o en el engaño, en la sinrazón o en el abuso, las historias de amor parecen recitar una y otra vez el mismo verso, como diría nuestro inmortal Machado, con distintas aguas."La Fundación Ramón Areces no se hace responsable de las opiniones, comentarios o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades."